Námaste, viaje por la India

Uno de los destinos que más me han impresionado de todos los países a los que he viajado ha sido la India. No he conocido otro lugar con tanta capacidad para inspirar, emocionar, entristecer, confundir y provocar una mezcla de sentimientos que no dejan indiferente al viajero. O lo amas o lo odias, no hay término medio.

Viajar a la India es viajar a otro mundo. Es un destino que impacta enormemente al que lo visita, donde lo inesperado irrumpe de manera permanente. Esto puede entrañar dificultades, ya que la pobreza no pasa desapercibida ante nuestros ojos, la burocracia no conoce límites y las aglomeraciones son habituales. Todo formará parte de la experiencia y quizá al final del viaje seamos capaces de comprender el alma de este país, que te atrapa desde el primer instante. 

El país de los mil colores, como se le llama, cuenta con infinidad de lugares sagrados y ritos antiquísimos. Sus templos son majestuosos, los paisajes son espectaculares, los espacios abiertos numerosos y sus gentes despiertan una ternura en el viajero que no se olvida fácilmente, especialmente los niños con los que te cruzas en cada rincón, que intentan llamar tu atención para conseguir alguna rupia que llevarse al bolsillo con tan sólo mostrarnos una inocente sonrisa.

Podríamos enumerar multitud de lugares para visitar. Recuerdo el Fuerte de Meherangarh, un lugar precioso situado en la ciudad de Jodhpur en el Rajasthan, o la ciudad de Jaipur, conocida como la ciudad rosada, donde se puede visitar el Palacio de los Vientos y el imponente Fuerte Amber, entre otros lugares. Otra visita a tener en cuenta es la ciudad abandonada de Fatehpur Sikri y la ciudad de Udaipur, conocida como la Venecia del Este, donde tuvimos ocasión de asistir a una celebración religiosa en uno de sus antiguos templos. De Delhi recuerdo especialmente la visita a la Mezquita Jama Masjid y los paseos en ricksaw por la ciudad, entre otras visitas.

El Río Ganges es sin duda uno de los ríos más sagrados y místicos del mundo, donde es habitual que se rindan homenajes, aunque quizá sea también el río más contaminado. Guarda la magia de un lugar sagrado y Benarés o Varanasi es un viaje al corazón sagrado de la peregrinación hindú, donde se practican sorprendentes ceremonias y rituales milenarios.

En Agra encontramos como visita destacada su impresionante Fuerte Rojo y es en esta ciudad donde podremos visitar uno de los monumentos más conocidos del mundo: el Taj Mahal. Este monumento no es sólo una de las maravillas del mundo moderno, es mucho más. Este complejo de edificios construido en la ciudad de Agra por un emperador como mausoleo para su esposa favorita, encierra detrás todo un monumento a una historia de amor. Es el monumento estrella del viaje, que se erige imponente y su belleza es difícilmente superable por cualquier otro monumento.

taj mahal

Durante el viaje son muchos los desplazamientos a realizar, ya que las distancias son muy grandes. El precario estado de las carreteras, donde conviven vehículos, vacas y personas, consiguen que el viaje sea totalmente diferente a cualquier otro destino visitado anteriormente. Sin duda se trata de una experiencia única y es necesario disponer de tiempo para poder abarcar todos y cada uno de numerosos rincones de este país.

Cada viaje que realizamos es con frecuencia diferente a como lo habíamos imaginado, a veces los destinos nos defraudan y otras veces superan nuestras expectativas, pero sin lugar a dudas, siempre nos transforman.

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